Viaje a París

A través de las ventanas del avión comenzamos a divisar los campos verdes que anuncian que pronto estaremos en París. Una parte del alumnado de 4º ESO del “IES Virgen del Rosario”, finaliza así esta etapa, visitando una ciudad que la mayoría hemos visto en series, películas, postales y cuadros, y que está a punto de aparecer ante nosotros en todo su esplendor. Belleza y cultura pueden ser las palabras claves que definen esta experiencia. Organiza el viaje el Departamento de Francés, y Rosa Librero, que dirige esta jefatura, es el “Lazarillo” que guiará al alumnado y al profesorado acompañante en esta inolvidable aventura. 

Bajamos de avión y nos encontramos “Sous le ciel de Paris”, como diría Yves Montand. Son las 10:00 de la mañana del sábado 2 de abril y comenzamos, acompañados de una guía, una visita panorámica desde el autobús que nos conducirá al hotel. La tarde de este sábado la pasaremos en el carismático barrio de Montmartre, conocido también como el “barrio de los pintores”. En este barrio visitamos la Basilique du Sacré-Cœur, situada en lo alto de Montmartre, una colina de 130 metros de altura desde donde se contemplan unas magníficas vistas de París. Arremolinados al pie de este hermoso edificio, antes de pasar a su interior, escuchamos con atención a uno de nuestros alumnos que, previamente documentado, nos informa sobre la historia y las características de la basílica y del barrio que recorreremos posteriormente. Todas las visitas estarán precedidas por este ritual: el alumno o la alumna responsable hace una exposición sobre el lugar en el que nos encontramos. Al salir de Sacré-Cœur, merendamos unas crêpes en los alrededores de la Place du Tertre, y luego nos acercaremos al famoso Moulin Rouge.

El primer lugar al que asistimos el domingo 3 de abril es la Sainte-Chapelle, una capilla gótica, situada en la “Île de la Cité”, que nos deslumbra con sus excepcionales vidrieras. Fue construida a mediados del siglo XIII para albergar la Corona de Espinas y un trozo de la Santa Cruz. Posteriormente damos un paseo por los exteriores de Notre-Dame, y comprobamos los adelantos de su reconstrucción. Seguimos por el Pont de Saint-Louis; el Hôtel de Ville, sede del ayuntamiento de París desde 1357; y le Centre Pompidou, obra pionera de la arquitectura contemporánea que alberga una de las mejores colecciones de arte moderno. Continuamos nuestro paseo a orillas del Sena, desde donde contemplamos el majestuoso Palacio de Justicia y el Pont Neuf que, paradójicamente, es el más viejo de la ciudad.

A las 13:15 nos está esperando nada más y nada menos que Le Musée du Louvre. Desde fuera ya nos impresiona, puesto que este museo se encuentra alojado en el Palacio del Louvre, fortaleza del siglo XII y residencia real hasta finales del siglo XVII. Las fotos y las videollamadas del alumnado se multiplican en los exteriores del edificio y frente a la famosa pirámide de cristal. Ya dentro veremos con admiración pinturas y esculturas de la talla de “La Gioconda”, “La Libertad guiando al pueblo”, “La Venus de Milo”, “La Victoria alada de Samotracia”, junto a cuadros de Goya y de Murillo, entre otras muchas joyas artísticas. A las salida, veremos también el Arc du Carrousel y la estatua de Jeanne d’Arc.

Otro museo nos espera a las 10,30 de la mañana del lunes 4: L’Orangerie. Este museo, que en otro tiempo fue un invernadero de naranjos, está situado en pleno corazón de la ciudad, en los Jardines de las Tullerías, y se ha convertido en una referencia mundial en arte impresionista. Nos recreamos con las obras de Monet, Renoir, Cézanne, Gauguin, Picasso, Matisse y Guillaume, entre otros. A la salida, paseamos por los alrededores de tres de los monumentos más emblemáticos de París: le Petit Palais, le Grand Palais (uno frente al otro) y el solemne puente de Alexandre III, construidos con motivo de la Exposición Universal de 1900. A las 16:00 horas nos espera una de las guindas de esta aventura: la visita y subida a la Tour Eiffel. Por supuesto que esta es una de las atracciones turísticas más esperadas y disfrutadas por el alumnado, tanto por la satisfacción de subir a la torre como por la emoción de hallarse en uno de los símbolos arquitectónicos más admirados del mundo. Ni que decir tiene que las fotos y las videollamadas a familiares se vuelven a multiplicar. Parece que hemos tocado literal y figuradamente el cielo, pero aún nos espera una sorpresa más: le bateau mouche, un paseo nocturno en barco por el Sena. Con estas emociones y otras tantas, nos despedimos de este día maravilloso en París.

Comenzamos el martes día 5 de abril en el Musée d’Orsay, pinacoteca ubicada en el antiguo edificio de la estación ferroviaria de Orsay, a orillas del Sena. En él podemos disfrutar de obras como “La nuit étoilée” de Van Gogh, “Bal du moulin de la Galette” de  Renoir o “Les raboteurs de parquet” de Gustave Caillebotte, entre otros muchos. Cuando salimos del museo, camino del Panthéon, pasamos por la Académie Française, por la Fontaine de Saint-Michel y por la histórica universidad de La Sorbonne. Ya en el Panthéon, visitamos las tumbas de personajes ilustres como Marie Curie, Louis Braille o Victor Hugo. Seguidamente, nos adentramos en uno de los barrios más antiguos de París: Le Marais. Nos acercamos a la Place des Vosges y, ya en ella, a la casa del famoso escritor de “Les Miserables”. No dejamos atrás los jardines de L`Hotel de Sully ni la Place de la Bastille (este último lugar símbolo de la Revolución francesa).

El último día de nuestro “periplo” parisino, el miércoles 6 de abril, nos acercamos a conocer  l`Hôtel National des Invalides, edificio del siglo XVII construido para cobijar a los veteranos inválidos de las guerras. Allí vemos la tumba de Napoleón I. Visitamos, para finalizar, dos de los lugares más representativos de la ciudad: l`Arc de Triomphe, que representa las victorias del ejército francés, y les Champs-Élysées, la famosa avenida parisina que toma su nombre de un lugar de la mitología griega y romana descrito por Virgilio en la “Eneida” como “el lugar que conoce una eterna primavera y tiene su propio sol y sus propias estrellas”.

De esta manera, alegres, iluminados y brillantes, volvemos alumnado y profesoras en el avión. Algunos miran por las ventanas, esta vez para ver desde el cielo Sevilla, que también luce hermosa, y todos aplauden entusiasmados tras el aterrizaje. En las memorias quedarán grabados los recuerdos imborrables de esta aventura: las comidas, el metro parisino, los grupos, las múltiples anécdotas, los compañeros de habitación, los Mcdonalds, las risas, las charlas… ; en los móviles, innumerables fotos y vídeos; y en los corazones, una gran satisfacción y mucho agradecimiento por “un rêve devenu réalité”.   

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