Se trata de una iniciativa de la Escuela de Familias y el Plan de Igualdad para abordar la
detección temprana de señales de violencia, facilitando claves para ello, con un enfoque
integral, a las familias y docentes. La iniciativa, los días 17 y 19 de febrero, ha reunido a
familiares y docentes del alumnado en una propuesta de trabajo que ha contado con el apoyo
de los fondos del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, a través de la Delegación de
Igualdad del Ayuntamiento de Benacazón. En un contexto de creciente preocupación por la
violencia de género, la Fundación Ana Bella, nacida en 2006 a iniciativa de una mujer
superviviente, ha facilitado dos sesiones de intercambio en las que han descrito el contexto de
violencia ambiental, emocional, psicológica, física y social al que pueden llegar a enfrentarse
las víctimas desde edades tempranas.
A pesar de haber vivido una historia personal marcada por la violencia de género, Ana Bella
no se reconocía como víctima hasta que, con el tiempo, comprendió la importancia de su
testimonio para ayudar a otras personas. En la actualidad, la fundación trabaja en la
sensibilización y prevención de la violencia de género, ayudando a mujeres y niñas a salir de
ciclos de abuso y empoderándolas para romper el silencio.
Si en 2019 una de cada tres adolescentes sufría violencia psicológica, la proporción ha
ascendido en 2024 hasta afectar a dos de cada tres jóvenes debido, entre otras razones, a las
redes sociales. Las herramientas digitales han abierto nuevas formas de manipulación y
control, como el “gaslighting” o la obligación de compartir ubicación, lo que incrementa el
riesgo de que los adolescentes se vean atrapados en dinámicas de control emocional. Además,
la violencia de género digital se ve favorecida por el ghosting, los bulos e “influencers” que
niegan o banalizan la problemática.
Las charlas, guiadas por la psicóloga y superviviente Aura Portilla, incluyeron pautas clave
para que las familias participen de forma activa en la detección y prevención de estas
situaciones, detectando riesgos que deriven en situaciones de violencia en silencio.
Las situaciones que relatan las víctimas jóvenes que llegan hasta la Fundación Ana Bella
subrayan la necesidad de mantener la alerta en relación con las nuevas tecnologías, que han
facilitado nuevas vías de violencia invisible y, a menudo, más difícil de detectar. Por ello, la
prevención en las aulas y en los hogares es esencial para romper el ciclo de abuso y fomentar
relaciones sanas y respetuosas entre los jóvenes.
EL INSTITUTO VIRGEN DEL ROSARIO ACOGE CHARLAS DE LA FUNDACIÓN ANABELLA SOBRE LA PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN ADOLESCENTES