Cuatro años han pasado. Mejor dicho, cuatro cursos han pasado. Y es que, los
docentes, contamos los años por cursos…
Cuatro cursos desde aquel curso 2020-2021, curso de la semipresencialidad en
las aulas de nuestro centro en los niveles de tercero y cuarto. Veníamos de una
pandemia, pandemia que cuando nos dimos cuenta teníamos encima, para
nuestro asombro y nuestra sorpresa. ¡En pleno siglo XXI! Cuando crees que
eran cosas de otra época, de esas que aparecen en los libros de texto cuando
estudias la Edad Media…¡te eves inmerso en una pandemia mundial!
Pero estamos hablando del curso 2020-21, curso de ventanas abiertas que
permitían entrar corrientes de viento, del alumnado con mantitas en las piernas
puesto que no se podía combatir el frío ni con calefacción ni el calor con aire
acondicionado….y esa incómoda mascarilla que mantuvimos hasta el curso
2021-22… e hidrogel a espuertas en las manos.
Curso 2020-21 y en el reparto de mi departamento me quedo con un un
primero. Cuando recibo el horario tengo asignado 1ºA…¡y qué 1ºA! De esos
grupos en los que te gusta tu labor docente. Un grupo de alumnado diverso,
con distintos intereses, pues también hubo repetidores, pero un alumnado con
un sentido del respeto importante. Es por esta razón por lo que se me ocurrió la
idea de hacer una cápsula del tiempo pero en mi área de Inglés. Quería meter
toda la información acerca de cómo mi grupo había vivido la pandemia en el
2020, año del confinamiento.
Hicimos un mural con los componentes del grupo, me hicieron una redacción
de su “daily routine”, ejercicio típico/tópico del presente simple pero para
trabajar el pasado simple: me tenían que recoger un día rutinario del 2020,
acerca de cómo era un día a día en su confinamiento. También cada alumno
metió una noticia de los cambios que se habían producido (noticias) durante la
pandemia. Y por último metimos materiales como mascarillas y guantes.
Hicimos un vídeo con todas las imágenes y enterramos la cápsula bajo un
olivo, al lado de lo que hoy es el aula verde, con la promesa de desenterrarla
dentro de cuatro años, perdón cursos. Ya lo dice el tópico latino “Tempus fugit
irreparable”, y cuando nos hemos dado cuenta, han pasado los cuatro cursos
por encima. Se han pasado todo el curso detrás de mí para desenterrar la
cápsula y yo me he pasado todo el curso incumpliendo mi promesa, dando
largas a mi alumnado…cuestiones de logística ( ese 1ºA esparcido entre
alumnado repetidor en tercero y los distintos cuartos y sus optativas), era una
tarea difícil aunar todo el alumnado sin perjudicar la labor docente de mis
queridos compañeros/as.
Pero el alumnado, como todo el mundo cuando tiene interés, se ha buscado
sus propios mecanismos para localizar y desenterrar la cápsula, y en estas
últimas semanas, recurriendo a un compañero que otro, y momentos de
debilidad del mismo, lograron hacerse de la consabida cápsula del tiempo. Y es
que en la cápsula había metidos muchos recuerdos y muchas vivencias, mucho
esfuerzo y también mucha ilusión..y por qué no decirlo también había ganas de
perderse unas horillas de clase. Vinieron a buscarme al módulo de la biblioteca
con la cápsula azul (que pintaron en su día con espray), cual pescadores
orgullosos con una ballena, como cazadores altivos después de haber
capturado una presa de caza alta o como jugadores/as después de hacerse
con un trofeo…
Deseo a todo mi alumnado, todo lo mejor en el plano académico, profesional y
personal. A aquellos/as que titulan, que alcancen todas sus metas; y a los que
aún se quedan repitiendo, que esperen sus metas, pero que las alcancen.
Nuestros futuros se bifurcarán a partir de ya pero siempre nos quedará la
CÁPSULA DEL TIEMPO.
Un fuerte abrazo,
Fernando Rodríguez


